Tres retos para seguir avanzando

Burgos ficha a John Jenkins. Betis, a Draper y Zagorac. Bilbao Basket mueve el banquillo. Joventut voltea su dinámica en casa… La zona baja de la tabla se mueve. Nadie se va a rendir, por lo que la exigencia va a subir enteros para el GBC. El balance de tres victorias en nueve partidos es razonable, bueno, pero el equipo necesita seguir avanzando. Aquí van tres claves para el corto y medio plazo.

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Foto: Diario Vasco

Defensa: El primer paso para crecer es mantener lo que funciona. El GBC ha firmado partidos, cuartos y momentos defensivos sobresalientes que han dado paso a un ataque fluido y a muchas posesiones. Una defensa que, por otro lado, ha sufrido jaques, especialmente en las últimas salidas: en Zaragoza, con Neal o Barreiro atacando cerca del aro y generando tiros claros en el lado débil; en el primer cuarto de Badalona, con un desastroso balance defensivo. Toca incidir en la solidez mostrada ante Betis, Estudiantes o Unicaja y mantener una de las grandes virtudes de este equipo: el rebote defensivo. El GBC captura tres de cuatro rechaces bajo su aro (concretamente el 74,24%), lo que le sitúa entre los mejores de la Liga.

Swing y Chery: Me encanta Swing, pero es una evidencia que sus dos últimos partidos han sido malos (cinco puntos, 2/14 en tiros y -14 de valoración). Desacierto, faltas, defensas centradas en desactivarle… Convergen diversos motivos, pero recuperar su mejor versión no sólo anotadora, sino también la generadora de juego, se antoja fundamental. El caso de Chery es más complejo. No ha terminado de encajar en el puzzle. En ataque, le cuesta hacer fluir el juego. Su rol es el de anotar, el de ser vertical, el de atacar uno contra uno, pero esa misión le está llevando a amasar demasiado el balón, lo que se une a su principal debilidad: la defensa. En resumen, si juega de base, el juego es menos dinámico, y si forma pareja con Dani Pérez, el equipo es vulnerable atrás. Solucionar esta encruzijada (ajustes tácticos, de quintetos, etc.) y sacar el máximo provecho de Chery es uno de los retos inmediatos más importantes de Porfi Fisac.

Fiabilidad: Al GBC se le han escapado cinco de los seis partidos que se han decidido por menos de diez puntos. Además, ha perdido en casa ante dos rivales, Bilbao Basket y Murcia, que habitan fuera de la zona de play off. Resolver en los minutos calientes y hacerse fuerte en Ilunbe será vital. Hombres como Van Lacke o Clark, que están yendo poco a poco a más, deben tomar un papel protagonista en estas tareas.

P.D. Cuidado con Popovic.

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En sólo siete días

Siete días. Tres partidos. Una derrota; más que digna, con notas ilusionantes. Dos victorias; abrumadoras, que avisan a navegantes. Un equipo compacto, enchufado. Un líder, dos MVP incluidos, que destroza pinturas y predicciones.

Si hace una semana barruntábamos una temporada complicada, si nos preguntábamos si el GBC tenía suficientes armas en su juego exterior, si la pareja de bases era fiable, si el rebote volvería a ser un dolor de muelas, si Norel estaba ya en su cuesta abajo…. Hoy, después de pasar por encima de Estudiantes y confirmar que lo del Betis no fue sólo por falta de adversario, las dudas han dado paso al vino y las rosas.

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  • Rebote: Siempre clave para dominar un partido, más contra un equipo de Salva Maldonado, que apuesta por un baloncesto rápido, agresivo en ataque. Se ha jugado a lo que el GBC ha dictado. El control del rebote ha sido total desde el salto inicial. De hecho, lo ha sido en los tres encuentros disputados hasta ahora. Ocho capturas de ataque (once puntos en segunda oportunidad) en la primera mitad, las mismas que Estudiantes en todo el partido.
  • Norel, otra vez Norel: El inicio de temporada de Norel está siendo directamente un escándalo. Treinta de valoración en veinte minutos. Se ha marcado un MVP de la jornada en medio partido. No hay más preguntas.
  • Swing, Salvó, Chery…: Otro aspecto muy esperanzador ha sido la reacción del equipo a la primera rotación de Norel. Si en el segundo cuarto de Gran Canaria el GBC sufrió sin su faro en pista, ayer resolvió la situación con solvencia. Tal es así que Norel sólo jugó once minutos en la primera parte, cuando el partido aún estaba vivo. Swing ha asumido el balón y pese a su desacierto, ha generado situaciones y marcado el ritmo del juego. Salvó ha estado brillante (vaya mate, por cierto) y la vuelta de Chery ha ofrecido otra alternativa en la dirección (sigo teniendo mis reservas respecto al puesto de base pero vamos, como para poner pegas).
  • Capacidad de reacción: El GBC ha respondido a un mal inicio del tercer cuarto con argumentos irrefutables. Tras el tiempo muerto de rigor (39-50), ha mantenido la calma para encontrar a Norel (si tiene espacio para jugar con más de un bote es un clínic por ataque), ha tenido determinación para no renunciar a tiros exteriores (Van Lacke y Chery), y ha sofocado la posible remontada en pocas posesiones.

Mientras equipos como Betis, Zaragoza, Burgos, Joventut o incluso Bilbao, pese a su victoria, ofrecen ciertas dudas, GBC ya suma dos triunfos (con dos buenos averages) y sale de la primera semanas de competición subido a una dinámica inmejorable. Son todo buenas noticias.

Hay un líder en la ciudad

Vamos a intentar hablar lo menos posible del Betis Energía Plus (patrocinador paradójico donde los haya) y de la actuación que ha perpetrado esta noche en Ilunbe y que podría resumirse en la sucesión de hechos acaecidos en el último minuto del tercer cuarto. Penetración de Swing y canasta de Clark tras palmeo; saque de fondo robado por Swing, que vuelve a penetrar y anota; Boungou-Colo decide que es una buena idea irse contra cinco, con sus cuatro compañeros aún en campo propio; tapón; 25 abajo…

El resultado lo dice todo. 94-60. Y la valoración. 115-35. Lo dice todo del Betis (no me resisto a dar otro dato: dos asistencias y 23 pérdidas, podemos estar ante un récord) pero también enseña las virtudes de un equipo, el Gipuzkoa Basket serio, dinámico, concentrado y con un tipo que ha aterrizado en Donostia con un plan: marcar diferencias.

 

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Foto: Lobo Altuna (DV)

 

‘Aquí mando yo’: Henk Norel ha dado un recital. Estamos ante la mejor puesta en escena de un jugador con la camiseta del Gipuzkoa Basket. 25 puntos, 12 rebotes, 36 de valoración. El primer cuarto ha sido un Norel contra casados. Al calor de su sombra ha ido creciendo el resto del equipo, que empezó frío, desacertado aunque centrado en defensa, y que con la tranquilidad de tener un jugador capaz de dominar la situación por sí solo ha ido ganando sensaciones. Norel está enchufadísimo. Por añadir algo a lo evidente (calidad en poste bajo, dureza en la toma de posición, siete rebotes de ataque, solidez atrás…), daba gusto verle correr el contraataque pese a ir veinte arriba.

Escuderos: Con Swing más apagado, sólo brilló en el tercer cuarto, ha emergido la figura de Clark y, especialmente, la de Van Lacke. Sus dos triples seguidos en el segundo cuarto han finiquitado el partido. Es un jugador experto, completo (hoy ha asumido la dirección en varias fases del partido para dar un respiro en pista a Dani Pérez), inteligente en defensa y que puede anotar. En un partido idóneo para ganar confianza, el argentino ha sumado 17 puntos y ha dado un paso al frente en cuanto a rol.

La primera: Con la salida a la pista de Estudiantes, la visita del Murcia y el Buesa Arena en el horizonte, sumar la primera victoria se antojaba clave. El partido de esta noche, además, confirma las buenas sensaciones de la pretemporada y el estreno liguero en Gran Canaria. No es más que la segunda jornada, el Betis no ha opuesto resistencia alguna, pero el GBC empieza a levantar sus cartas y está mostrando argumentos para ser competitivo y luchar por agarrarse a la ACB.

Asistencia: El dato oficial es de 1495 espectadores, la sensación térmica, que dirían los meteorólogos, ha sido incluso menor. Podemos excusarnos en que es miércoles y todo eso, pero se echa de menos una reflexión profunda que explique por qué las asistencias han ido en picado desde hace años. Esperemos que el equipo enganche a algunos aficionados más, por el momento su juego lo merece, pero más allá de eso, la imagen de la grada (no de los que estaban, que han vibrado con sus jugadores) ha sido preocupante.

Los primeros acordes

Vaya por delante que es la jornada uno. Vamos, que todo lo escrito aquí puede convertirse en papel mojado -iba a poner ‘pantalla mojada’ pero eso ya sería peor, o al menos más caro- mañana mismo en Ilunbe. Lo que viene a continuación son pinceladas, mas que conclusiones, extraídas de los primeros acordes del GBC:

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  • Números: Hubo datos estadísticos para el optimismo. El GBC repartió veinte asistencias por doce pérdidas de balón (buena circulación de balón). Además, cogió quince rebotes de ataque y sólo concedió a su rival seis de los 31 rebotes que hubo bajo su aro. En el otro lado de la balanza, el Gran Canaria anotó un 11/25 en triples por el 4/17 de los donostiarras. El 10/17 en tiros libres deberá mejorar.

 

  • Norel y Swing: Sin duda las dos grandes noticias de la pretemporada. Norel es un pívot contrastado pero sus recientes problemas de lesiones ofrecían dudas. Está como un pincel, delgado, rápido, móvil. A su habitual dureza en la toma de posiciones y su calidad para finalizar cerca del aro cabe añadir que se ha hecho con el bastón de mando desde el día uno. Cayó en faltas, algo que puede ser un problema a lo largo del curso, pero cuando estuvo en pista, especialmente en la segunda parte, fue el líder. Swing es el exterior al que darle el balón. Tira rápido, en parado y tras bote. Anota y genera desde el uno contra uno o el bloqueo directo. Va a dar que hablar.

 

  • Puesto de base: Dani Pérez combinó desacierto en la finalización y una notable dirección, con nueve asistencias, pero el partido (jugó 36 minutos) se le terminó haciendo largo. Lo acabó pagando en defensa, y Oliver (que tiene 39 años pero no se olvida de destrozar al GBC cada vez que se lo cruza) finiquitó el partido. Al margen del estreno y de la lesión de Chery, que lastra enormemente al equipo en un tramo de calendario comprometido, el puesto de base me suscita dudas. Oroz es prácticamente un debutante en la categoría mientras que la pareja Chery-Pérez es arriesgada. Un melón por abrir.

 

  • Daniel Clark: Fue el último en incorporarse y puede que necesite algo de adaptación al grupo, pero su actuación estuvo lejos de lo que el equipo necesita. Metió once puntos y tiene calidad y mano para anotar en dobles dígitos con regularidad, pero se vio superado en casi todas las facetas del juego. Su parcial en pista fue de -19, se le vio perdido en defensa y su aparición en el segundo cuarto coincidió con los peores minutos del equipo. Está llamado a ser el cuatro titular, pero en Gran Canaria el equipo estuvo más cómodo con Fakuade.

 

  • Competitividad: Con desventajas que rondaban los quince puntos en el segundo cuarto todo apuntaba a naufragio, a desastre, a dudas… El GBC tuvo capacidad de reacción, personalidad y sus referentes aparecieron. Será clave para una temporada en la que tocará encajar golpes.

Las pruebas de un gran trabajo

“Es un equipo muy trabajado”; “tienen las ideas claras”; “cada uno sabe lo que tiene que hacer”. Son frases que a veces se utilizan como tópicos para describir a un equipo en buena dinámica de juego. Frases que con este Gipuzkoa Basket cobran su sentido más amplio. Los de Sito Alonso están desplegando un baloncesto serio, con un guión que ejecuta cada partido. Además de su excelente sexto puesto, hay más factores que lo demuestran.

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Foto de Ortzi Omeñaka (ImQuality)

1) Pérdidas: Contradiciendo de plano su propia historia, el Gipuzkoa Basket es el equipo que menos balones pierde de la Liga Endesa. Concretamente, pierde una media de 9,3; son 1,4 balones menos que el segundo mejor en la disciplina, el Real Madrid. Pierde un balón cada cerca de diez posesiones (el 11% de sus posesiones acaban en pérdida). El bajo número de pérdidas permite al GBC controlar el ritmo, tirar muchas veces a canasta y dificultar al máximo que su rival pueda correr y anotar en transición. En los últimos tres partidos, el GBC ha perdido 17 balones, una media de 5,67. Es una prueba de que el equipo sabe dónde tiene que poner el balón en cada momento de partido, de que sabe manejar sus situaciones ofensivas. De que tiene claro qué hacer y qué no hacer.

2) Circulación: El Gipuzkoa Basket es el tercer equipo que más asistencias reparte por cada pérdida de balón, un dato que indica que la circulación de balón es sobresaliente. Da 1,46 asistencias por cada balón perdido, una estadística en la que sólo Valencia y Real Madrid, los dos mejores equipos de la competición de largo, superan a los de Sito Alonso. El encuentro de la segunda jornada, en La Fonteta, es el único en el que el Gipuzkoa Basket ha sumado menos asistencias que pérdidas de balón. De nuevo, una muestra de que este equipo está jugando con un guión y una filosofía claros y que se adapta perfectamente a cada circunstancia y a cada rival. Los bases guipuzcoanos, Salgado y Neto, suman 8,7 asistencias por 3,2 pérdidas por encuentro.

3) Crecimiento: El gran debe de los primeros encuentros del GBC tenía nombre y apellido: rebote defensivo. Un aspecto en el que el equipo está creciendo partido a partido. Si en los primeros seis partidos cogía el 60% de los rebotes bajo su tablero, en los últimos tres encuentros ha capturado el 70%. El sábado, el GBC, segundo peor equipo en el rebote defensivo, recibía al Unicaja, mejor equipo en el rebote ofensivo. ¿Sangría a la vista? Nada de eso. De hecho, los de Sito Alonso terminaron reboteando más que los de Joan Plaza. La ayuda de los exteriores y el excelente trabajo de los interiores está resultando clave en este vuelco. 

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Fotón de Ortzi Omeñaka (ImQuality)

4) Solución de problemas: El sábado fueron muchos. Las faltas de Doblas, la buena defensa a Robinson, la teórica inferioridad en el rebote, el desacierto inicial de Winchester y Neto, un rival de Euroliga enfrente… El GBC los superó todos. Primero, con Doblas como protagonista. Cuando éste “cometió” la cuarta, supo remontar sin él. Si en pretemporada se antojaba que las visitas del cántabro al banquillo iban a ser un calvario, el equipo se está encargando de desmontar esa premisa. El GBC encontró a Winchester y al final, a Neto. El brasileño metió tres canasta sensacionales en el momento clave, mientras que el estadounidense abrió la lata con un dos más uno para acabar con trece puntos en la segunda mitad. El GBC está siendo capaz de sobreponerse a su mal inicio de temporada y al irregular arranque de Ramsdell, notable el sábado. Habla mucho del gran trabajo colectivo.

5) Compiten siempre: Salvo en Valencia, el Gipuzkoa Basket ha sabido encontrar el camino para tener opciones de victoria en todos los partidos. Su competitividad, especialmente fuera de Illunbe, está fuera de toda duda. Más que meritorio.

No pierde balones, sabe encontrar sus mejores opciones en ataque, evoluciona en sus puntos débiles, sabe solucionar problemas sobre la marcha y compite siempre. En definitiva, un equipo muy trabajado, con las ideas claras y en el que cada uno sabe lo que tiene que hacer. Chapeau.

Winchester: datos, rol y sensaciones

El estreno de Anthony Winchester en la ACB no está siendo fácil. Tras un buen primer encuentro frente al Cajasol, el escolta estadounidense se ha topado con un enemigo casi desconocido para él: el desacierto. Todos los encargados de apretar el gatillo desde más allá de la línea de tres han sufrido periodos de sequía (enlazo un artículo que escribí hace dos temporadas, cuando le sucedió a Jimmy Baron). Sin embargo, es interesante intentar buscar algunos factores que pueden estar detrás de ese desacierto que ojalá vaya desapareciendo con el paso de los partidos.

– Lo que dice su entrenador: Sito Alonso, fiel a su estilo, le defendió con vehemencia tras el encuentro frente al Obradoiro de este domingo.  Es el que mejor conoce su situación. “Me preocuparía mucho si su actitud en las demás facetas del juego fuera negativa. Es que es un tema clavado al de Jimmy Baron, con las mismas fechas y todo. Si fui positivo con Jimmy, que al principio le costaba mucho más hacer las otras reglas, tengo que serlo con Anthony. Positivo, protector, porque además creo mucho en él. Y además no es justo comparar, tenemos que saber quiénes somos y dónde estamos. Baron venía de meter dieciséis puntos de media y Winchester viene de la LEB. No es fácil, no va a meter desde el primer día. En pretemporada no le conocían tanto y tuvo más fortuna, y ahora lo que hace muy bien es que su hombre no le anota con facilidad. Hay que valorar lo que hace. Sería distinto si fuera un vago o si no sintiese lo que está haciendo. Entonces no me valdría para nada, pero no es así. Estoy muy contento con él, muy contento. ¿Qué quiero que meta más? Claro, claro. Y seguro que vamos a mejorarlo, pero que no olvide hacer lo otro, que es lo que nos permite estar en partido contra un equipo de play off”.

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–  Los datos y el rol: No me refiero al mero porcentaje de tiro. ¿Qué ha podido cambiar respecto a su pasada temporada en Breogán, en la que se fue a más de 15 puntos por partido?

     1)  Categoría: Es evidente que debutar en la ACB no es fácil para un anotador que no se puede imponer por físico o velocidad, como es el caso de Winchester. Cambio de defensas, de atacantes, de arbitrajes… Todo se junta para complicar las cosas.

    2)  Rol y distribución: No incido sólo a su protagonismo en el juego, que lógicamente ha bajado. En Lugo era el jugador que más posesiones finalizaba, casi una de cada cinco, mientras que en el GBC termina menos del 12% de los ataques y Robinson, Doblas, Neto y Salgado se juegan más balones que él por minuto en pista. Lo que me parece más relevante es en qué finaliza esas posesiones. En Breogán, más de la mitad de sus posesiones acababan en tiro de dos y el 28%, en triples. En sus primeros pasos en ACB, casi el 62% de sus posesiones finalizan con un tiro de tres puntos y menos del 30%, con un tiro de dos. En ACB también han bajado sus visitas a la línea de personal y sus pérdidas de balón (tres en lo que va de Liga). Por resumir, se podría señalar que en estos primeros ocho partidos (son pocos para sacar conclusiones a la tremenda) ha pasado de tener un rol de anotador a tener un rol de tirador.

    3) ¿Por qué?: Es difícil contestar sin conocer el trabajo diario del equipo (e incluso conociéndolo, sería difícil), pero una parte de la respuesta podría estar en las líneas anteriores. Una hipótesis podría ser que Winchester puede estar sufriendo para anotar de dos ante defensas mucho más físicas (contra Obradioro intentó ir hacia adentro sin éxito), lo que le puede estar empujando a abrirse a tirar de tres; de hecho, sus porcentajes de dos puntos también son bajos. Otra hipótesis sería que la presencia de otras referencias en el equipo con capacidad para jugar más hacia adentro, casos de Robinson, Doblas o Neto, hace que tenga menos balón en sus mano y su labor sea la de tirar de fuera y abrirles espacios.

– Sensaciones: Es justo señalar su aportación en otros aspectos del juego. Su nivel defensivo está siendo, en líneas generales, más que correcto y ha dado un paso al frente para ayudar en el rebote defensivo. En los primeros cuatro partidos cogió un rebote. En los últimos cuatro, ha capturado diez. Algo que en el plano individual puede hasta perjudicarle, ya que ir al rebote le resta salidas en transición, pero que colectivamente es importante. Además, no parece desesperar e incluso su desacierto no le impide asumir tiros importantes, como hizo en Tenerife o frente a Bilbao Basket. Esa confianza es vital en un tirador. Necesita tiempo para que su adaptación crezca. Mientras, su equipo está compitiendo bien, teniendo opciones de victoria en casi cada partido. Eso, sin duda, va a ayudarle. El Gipuzkoa Basket le necesita para dar un paso más.

Los guardianes del perímetro

Minuto 28, 35-54 en el marcador. Dwayne Davis se levanta desde la esquina y anota de tres. Era el primer triple del Murcia en todo el partido. Un rival que promediaba diez triples por encuentro, con casi un 40% de acierto, no había podido abrir la lata desde más allá de 6,75 en casi tres cuartos. ¿Casualidad? Nada de eso. El perímetro es la gran especialidad de la defensa del Gipuzkoa Basket.

1) Los datos: El GBC es el equipo que menos triples encaja de la Liga Endesa, con poco más de cuatro por encuentro. Sus rivales apenas superan el 25% de acierto desde la línea de tres. Ningún equipo recibe un porcentaje de triples tan bajo. Tan sólo el Valencia Basket, en la segunda jornada, castigó al cuadro de Sito Alonso desde más allá de 6,75, con un 9/20. Por contra, destaca el 1/15 del Barcelona en el Palau o el 4/24 (17%) del Joventut en Illunbe. Este mismo domingo, La Penya ha firmado un espectacular 18/29 (62%) en su visita al C.B. Canarias. Volviendo al brillante triunfo del sábado en Murcia, los de Óscar Quintana se quedaron en un 3/12.

2) El especialista: Sito Alonso cuenta con uno de los mejores defensores de tiradores de los últimos años en la ACB, Jon Cortaberría. No es un defensor al uso, con piernas, velocidad y potencia. Sus armas son otras, concretamente dos. Su inteligencia y lectura de juego le permite estar casi siempre bien colocado y anticiparse a los bloqueos o a los movimientos de su par. Además, mide 1,99, lo que le concede ventaja de centímetros sobre la mayoría, por no decir todos, los escoltas de la Liga Endesa y le ayuda a incomodarles cuando van a mirar al aro. Su última víctima fue Scott Wood. El estadounidense del Murcia promediaba 3,6 triples por partido con un 50% de acierto. Números astronómicos que el sábado quedaron en 1/6. Metió su único triple cuando quedaban treinta segundos de partido. No cabe duda que la defensa del perímetro es una labor colectiva, pero tener un especialista como Cortaberría está siendo muy importante.

3) Posibles efectos secundarios: El hecho de que en cinco de sus seis partidos el GBC haya secado el tiro exterior rival indica que es algo buscado, un objetivo de su defensa. Como todo, puede tener sus efectos secundarios. Si la defensa da un paso hacia afuera y quiere ser una lapa en las salidas de bloqueos, eso puede suponer una concesión en el rebote. El Gipuzkoa Basket es, junto al Valladolid, el peor equipo de la ACB en el rebote defensivo, una faceta en la que, eso sí, ha mejorado bastante desde la derrota frente al Joventut (ha pasado de coger el 56% de los rebotes bajo su tablero en las tres primeras jornadas a coger el 67% en las último tres). Una de las causas puede estar precisamente en ese intento de no encajar de tres en tres. O al revés. Quizás entendiendo que el equipo puede sufrir en el rebote debido a que el juego interior no es poderoso físicamente, el GBC quiera hacerse fuerte en 6,75 y no conceder ningún tiro claro. Sea como fuere, la defensa del perímetro está siendo una de las grandes fortalezas del conjunto de Sito Alonso.

Dos datos de la mejoría del GBC

Rebote defensivo y falta de claridad ofensiva. Fueron los dos problemas que evidenció el GBC en su penúltimo partido en Illunbe, frente al Joventut. Dos problemas en los que el equipo ha dado un paso al frente. Contra el Barcelona y en el derbi, especialmente en una brillante primera mitad, el GBC ha mostrado una evolución clara que invita a un todavía relativo (es muy pronto) optimismo para afrontar dos salidas, Murcia y C.B. Canarias, muy complicadas. Aquí van un par de datos derivados del crecimiento del equipo en estos dos últimos encuentros.

1) Rebote defensivo: En mi opinión, era el primer problema a solucionar (enlazo un post al respecto). Si bien es cierto que el GBC continúa siendo el equipo que peor cierra su tablero en este inicio liguero (cogen el 60,34% de los rebotes bajo su tablero), en los dos últimos encuentros sus cifras han mejorado. Ante Barcelona y Bilbao Basket, el GBC ha cogido 40 de los 59 balones rechazados por su aro. Casi un 68%, un porcentaje con el que sería décimo de la ACB en rebote defensivo. Salvo en fases del último cuarto del derbi, el rebote no ha vuelto a ser un dolor de cabeza para los de Sito Alonso.

2) Ataque: Después de las tres primeras jornadas, sólo el Valladolid anotaba menos puntos por posesión que el GBC. Es verdad que el dato está condicionado al hecho de que uno de los tres rivales del GBC había sido Valencia, hasta ahora la mejor defensa de la ACB, pero también lo es que las sensaciones ofensivas que dio el equipo ante el Joventut fueron malas. Ante Barcelona, en el Palau, y en el derbi (Bilbao es la peor defensa de la Liga Endesa), el GBC ha dado un salto de calidad en ataque. Anota un 20% más de puntos en cada posesión. La mejoría en el rebote defensivo y el mayor acierto de Winchester, en el Palau, y Ramsdell, contra Bilbao en Illunbe, permiten jugar con mayor espacio a Raúl Neto, pieza clave para generar juego y que en el derbi fue el mejor junto a Robinson. La parición de Hanley, que empasta a la perfección con Salgado (un especialista en el juego sin balón con un excelente pasador), también ayuda, tanto en canastas en la pintura como en contraataque y rebote ofensivo. Todo con un líder claro al que buscar en momentos comprometidos: Jason Robinson. Su fichaje es un acierto absoluto.

3) Murcia: Rival de mañana. Salida muy complicada. Tiene el mismo balance que el GBC, aunque cabe tener en cuenta que sus tres derrotas han sido dando la cara ante Real Madrid (que parecen los Lakers de Magic y Jabbar) en casa y Gran Canaria y Unicaja, fuera. Un duro examen para la mejoría ofensiva guipuzcoana. En este inicio liguero, los rivales del Murcia han anotado un 44,9% en tiros de dos. Es el mejor de la ACB en este apartado sólo por detrás del Unicaja. Sabemos que si el GBC está acertado desde el perímetro puede competir a un nivel altísimo, pero si mañana no entran los tiros, deberá ser capaz de escapar de un laberinto muy complejo. Su máximo anotador es Scott Wood, escolta de 1,98 (15,4 puntos). Raza blanca, tirador. Ha enchufado, atención, 3,8 triples de media con un 50% de acierto en este inicio liguero. Aunque ojo porque cuatro de sus jugadores superan los nueve puntos de media y ocho, los siete puntos.

Por cierto, Murcia… ¡qué hermosa eres!

Nadie les esperaba

Sólo llevamos dos semanas de temporada regular en la NBA. Tiempo totalmente insuficiente para sacar conclusiones válidas, pero que sin embargo ha podido servir para que algunos nos hayamos sorprendido con algunas cosas. Por ejemplo, con dos equipos por los que nadie daba un duro y que han comenzado a un nivel más que notable. Uno por conferencia. Son estos.

PHILADELPHIA 76ERS

Balance 4-3: Comenzaron la temporada barriendo a los Heat en el primer cuarto. Muchos les veíamos como el peor equipo de la Liga pero de momento son segundos del Este tras los imparables Pacers. Caerán y, salvo sorpresa mayúscula, no jugarán los play off, pero su inicio es muy meritorio. 

Claves: Es el cuarto equipo que más anota, con cerca de 106 puntos por encuentro y sólo cinco equipos superan su 47,2% en tiros de campo. Es el equipo que más anota cerca de canasta tras los Houston Rockets, lo que en este caso no habla no tanto de un potente juego interior sino de un perímetro con mucha capacidad para penetrar y correr.

‘On fire’: Evan Turner firma 23,4 puntos y un espectacular 58% en tiros de dos. Un escolta-alero de 25 años y 2,01 que, tras ser número 2 de Draft hace tres temporadas, comienza a explotar. Buen manejo de balón y uno contra uno. Mucho talento con el déficit del tiro exterior. Será difícil que mantenga este nivel pero sin duda es un jugador más que interesante. Como lo será que lo mantenga Michael Carter-Williams. Número 11 del Draft, base de 1,98. Gran capacidad física, reconozco que esperaba que tuviese muchos más problemas para anotar en NBA. De momento, 18,7 puntos, además de 8,1 asistencias. El mejor rookie de este comienzo de curso.

PHOENIX SUNS

Balance 5-2: Podría ser 6-1, ya que tuvieron a los Thunder contra las cuerdas en Oklahoma. Un arranque brillante de quizás la peor plantilla del Oeste. Jeff Hornacek, el granjero, está chispas a un equipo más que limitado. Tampoco estarán en play off (salvo locura), pero de momento, matrícula de honor.

Claves: 96 puntos en contra por partido, con un 43% en tiros de campo de sus rivales y cerca de diez balones recuperados, lo que le sitúa entre las siete mejores defensas de la Liga. ¿Especulan? Nada de eso. La velocidad, el ritmo, la intensidad ha vuelto a la casa del ‘run and gun’. Los Suns anotan casi 24 puntos al contraataque por partido. Cuatro por encima del segundo que más produce a la carrera de la NBA, los Detroit Pistons.

Aquí el resumen de su victoria de ayer contra los Pelicans.

‘On fire’: Eric Bledsoe y Goran Dragic. Una pareja exterior que personifica las características de este equipo. Ritmo, velocidad, anticipación y un toque anárquico para lo bueno y para lo malo. El recién llegado de los Clippers ronda las 21 puntos y supera las 7 asistencias de media, con un 52% en tiros de campo. El esloveno, que sólo ha jugado cuatro partidos debido a una lesión, supera las 13 puntos y 4 asistencias de media. Mención especial también a Gerald Green, un jugador que parecía condenado a pasar de banquillo a banquillo y que está encontrando su mejor versión bajo la batuta de Hornacek.

Y vale, no puedo nombrar a Green sin poner ESTO.

Un día va a machacar con la boca…

Chauncey, toma las llaves

Cualquier franquicia que hubiese fichado a Chauncey Billups este verano se hubiese hecho con un base-escolta veterano, con incógnitas en el apartado físico pero con una calidad privilegiada, una muñeca letal cuando más quema el balón y una lectura del juego de otro nivel. En definitiva, con un jugador especial, como pueden serlo varias docenas en una Liga como la NBA. Pero Chauncey Billups en Detroit es mucho más.

Bastaba con escuchar al Palace cuando, con el partido ya ganado, se dirigía a la línea de tiros libres por primera vez en su vuelta. Han pasado casi cinco años desde que Chauncey salió de Detroit en un movimiento incomprensiblede Joe Dumars, que cerraba el libro dorado de un equipo único para La Motown. Billups-Hamilton-Prince-Wallace&Wallace. Puro baloncesto, un equipo que llevó precisamente esa palabra, equipo, a su máxima expresión.

La salida de Billups, posterior a la de Ben Wallace, terminaba de manera dolorosa, violenta y, sin duda, prematura con una etapa de gloria, de ilusión para Detroit. Ayer, cinco años después, Billups volvía al Palace con una camiseta que nunca debió quitarse. Con su número uno que Andre Drummond no dudó en cederle, en un gesto noble que no es sino una prueba más de quién es Chauncey para los Pistons.

En una especie de truco del destino, el regreso más esperado por el Palace  coincidía con la rueda de prensa de retirada de Allen Iverson (algunos de los que en su día no le llegamos a comprender nos vamos dando cuenta, con el tiempo, de que se trataba de un jugador irrepetible). No fue sino la otra víctima de un traspaso inexplicable en el fondo, cruel e inaceptable en las formas, como refleja este artículo de Gonzalo Vázquez, y desastroso en el resultado.

Cinco años de penurias después, los Pistons recibían de nuevo a Billups. Al segundo mejor base de la historia de la franquicia. A su mago, su profesor, su ejecutor, su líder. Cada triple, como ese con el que puso a Detroit diez arriba a falta de seis minutos (a muchos entrenadores se les habría caído la pizarra del susto), cada asistencia a Drummond, cada cambio de mano, cada tiro libre, cada sonrisa eran un guiño emocionante al pasado. Un rayo de luz, de esperanza.

(Su primera canasta en su vuelta a los Pistons).

Chauncey, toma las llaves. Las de un equipo joven, con talento, que te necesita al timón. Las del Palace. Las de los sueños de una ciudad que lleva años sufriendo dentro y fuera del parqué. Las del orgullo de una franquicia mítica. Son tuyas, porque sólo tú sabes usarlas.

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